Me gusta verte así
entumecida
tirada en la cama
muerta de calor
el traqueteo del ventilados giratorio
las moscas, las migas de pan
después del almuerzo,
el cannabis
a cualquier hora.
El amor
al fin y al cabo
es pura retórica punk.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción, 2017.
lunes, 5 de noviembre de 2018
Laprida
lalalea
mientras
pisan sus pies
las sombras
de las
lanzas
que lo buscan.
que lo buscan.
La la
lalación.
Vencen los
barbaros, dice.
Los bar
los barbaros
vencen.
Lalación.
Laprida
lalalea.
Los
laleantes
lalaleamos.
El país la
la la
lalalea.
Vencen los.
Apicultores,
albañiles,
astronautas
lalalean.
Rabinos,
jugadores de
¿qué tinta?
quiosqueros
profesores
la
la
lean.
Astronautas
austrohúngaros
astrolabios
la,
lalalean.
Lalaeamos.
To to
eso es to to
eso totodo
amigos.
La la la.
La
blablancia.
Eso es to to
todoamigos.
Do Mayor.
El teniente
mayor hace la venia.
La primera
dama juega al cricket.
La
la
la
blablancia.
La lalación
de la blablancia.
La la
Lalación de.
Lalaleamos.
Vencen los
bar bar
los bar
bar
los barbaros
vencen.
Poema de Una de Cal, otra de Alberdi, Ed. Alción, 2017.
Ella bosteza
y abre
con los
dedos
la pulpa
de la fruta,
entredormida
echa azúcar
en el café
con leche
mientras
parpadea
y chupa
la pulpa
de la fruta,
con los ojos
llenos
de lagañas.
se quita
un pequeño
pijama
a lunares
se pone
las medias
se pone
una bombachita
de Hello
Kitty
con los ojos
llenos
de sueño
fuma
sin ver,
casi,
hacia los
costados
y mueve
la cabeza
y sonríe
abre
la boca
tira
la ceniza
en el
cenicero
mientras se
despierta
toma
café
sin ver
cuando se lo
llevo
a la cama
y se estira
y bosteza.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción 2017.
El autito entra en una YPF
de plástico
mi viejo
la consiguió
usada
y a buen precio.
A un costado
la Barbie
con su nuevo
vestidito verde
se la chupa
sin ganas
a un muñequito musculoso.
No son
una pareja feliz
pero sobreviven
a su manera.
A unos metros
al lado de la pata de la cama
en una cárcel común
los soldaditos de plástico
esperan ser trasladados
a una celda
de presos políticos.
Jugamos.
El verdugo
saca la lupa del cajón
y busca
hasta encontrar
el ángulo exacto.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción, 2017.
vietnamitas
en la ruta de Ho Chi Minh
así
en Alberdi
“el verdulero
pesa las papas
y los tomates
mientras se rasca las bolas” dicen.
la hija
hace las cuentas
en un cuaderno
con una lapicera azul
tan negros
sus ojos
que parecen azules
del otro lado de la calle
las colegialas católicas
salen con hambre
en busca del día
llevan minifaldas grises
y libros pesados
debajo del brazo
el ghetto es así
una de cal
otra de Alberdi
hacia la madrugada
el sexo y el cannabis
en el campo minado
del desayunador
entre tanto
reptamos
por la ruta de Ho Chi Minh.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción, 2017.
A mi bisabuelo
se las amputaron
dijeron
a las dos
fumaba pipa
tenía los dientes gastados
en el lugar de la boquilla
muy gastados
sospechosamente gastados dijeron
unos años después
se las amputaron
a mi bisabuela
mi viejo nos hizo upa
para que la viésemos en el cajón
con el dedo índice
con el dedo
le toqué los labios
no podía comprender más
de lo que veía
después
me bajó
y sentí
las suelas
de las zapatillas
en el piso
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción, 2017.
De noche, a oscuras
Voy por la ruta.
Las luces iluminan el camino.
Unos kilómetros más, detrás de una curva, apago el motor.
Apago las luces. Con la mano busco el paquete de
cigarrillos.
En la línea del horizonte
la oscuridad tapa el camino que deberé recorrer.
La oscuridad se mueve con las formas de los árboles.
Todo esto está bien, pienso,
pero no comprendo qué haré de mi
ahora que la niña
en la mitad del camino
se confunde con la noche.
Miro el nomenclador y fumo.
La espesura negra y flotante en cada costado.
En alguna parte
debo haber doblado mal.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012.
Las luces iluminan el camino.
Unos kilómetros más, detrás de una curva, apago el motor.
Apago las luces. Con la mano busco el paquete de
cigarrillos.
En la línea del horizonte
la oscuridad tapa el camino que deberé recorrer.
La oscuridad se mueve con las formas de los árboles.
Todo esto está bien, pienso,
pero no comprendo qué haré de mi
ahora que la niña
en la mitad del camino
se confunde con la noche.
Miro el nomenclador y fumo.
La espesura negra y flotante en cada costado.
En alguna parte
debo haber doblado mal.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012.
El plástico
Enciendo el motor.
Los cables y el acero se estremecen
hundidos en el calor
por un mecanismo que les es impuesto.
Aprieto el acelerador.
La sustancia de la alquimia es un horizonte común
en el tablero del auto.
Debajo del parabrisas
el sol provoca un destello que recuerda
el espejismo del asfalto.
Es el plástico, pienso. El poliestireno, el fenoplasto.
Cuando era chico
no sabía nada de estos nombre que recuerdan hoy
a los pastores griegos.
Jugaba con esta misma alquimia
sin comprender que el candor
había sido quitado
a priori
por el alquimista.
(La mano confunde el árbol con la mesa
la mesa
con el jarrón,
el jarrón
con las flores sintéticas).
La mano casi no toca ya.
Se olvida de ese gesto
que subvierte
la materia telúrica
en objeto perfecto.
Quizás el lenguaje sea así.
En el tablero del auto
veo esa posibilidad del cubo y de la alhaja
en la alquimia perpetua
del fenoplasto.
Formas que el calor construye
en esta tarde en que manejo.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos 2012.
Los cables y el acero se estremecen
hundidos en el calor
por un mecanismo que les es impuesto.
Aprieto el acelerador.
La sustancia de la alquimia es un horizonte común
en el tablero del auto.
Debajo del parabrisas
el sol provoca un destello que recuerda
el espejismo del asfalto.
Es el plástico, pienso. El poliestireno, el fenoplasto.
Cuando era chico
no sabía nada de estos nombre que recuerdan hoy
a los pastores griegos.
Jugaba con esta misma alquimia
sin comprender que el candor
había sido quitado
a priori
por el alquimista.
(La mano confunde el árbol con la mesa
la mesa
con el jarrón,
el jarrón
con las flores sintéticas).
La mano casi no toca ya.
Se olvida de ese gesto
que subvierte
la materia telúrica
en objeto perfecto.
Quizás el lenguaje sea así.
En el tablero del auto
veo esa posibilidad del cubo y de la alhaja
en la alquimia perpetua
del fenoplasto.
Formas que el calor construye
en esta tarde en que manejo.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos 2012.
En el pabellón
Atrapado en el perímetro mental
de la conciencia de los otros
busco a Temperley
como quien busca un anestésico local.
Afuera, la tarde relumbra con su sol hebroso y blanco.
Mi pequeña sativa vira hacia el verde bajo la luz.
Podría sacar del anaquel
Hospital Británico
y guardarme en una sombra.
Sobre la mesa: el café negro.
La jarra con hielo.
A un costado
las brisas regulares del ventilador giratorio.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012.
de la conciencia de los otros
busco a Temperley
como quien busca un anestésico local.
Afuera, la tarde relumbra con su sol hebroso y blanco.
Mi pequeña sativa vira hacia el verde bajo la luz.
Podría sacar del anaquel
Hospital Británico
y guardarme en una sombra.
Sobre la mesa: el café negro.
La jarra con hielo.
A un costado
las brisas regulares del ventilador giratorio.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012.
La palabra justa
Alguien dijo que había escrito un poema
y hubo un silencio parecido al de Maldoror ante su perro.
Algunos se ajustaron la corbata.
Otros apuraron un trago de whisky.
Todos éramos iguales.
Remiendos de un eco en un lugar vacío
éramos simples empleados
con algo en la garganta
que no podíamos tragar
ni escupir.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012.
y hubo un silencio parecido al de Maldoror ante su perro.
Algunos se ajustaron la corbata.
Otros apuraron un trago de whisky.
Todos éramos iguales.
Remiendos de un eco en un lugar vacío
éramos simples empleados
con algo en la garganta
que no podíamos tragar
ni escupir.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012.
Stream of consciousness
Un saque de Ginsberg y Kerouac
en el recodo de la noche.
Arriba de la biblioteca
hay una estatuita de yeso
de buda.
¿Será posible un pequeño oriente
a escala
para nuestra herencia?
Hace calor y caminamos desnudos por el cuarto.
La cerveza está caliente.
Hijos beat de los 90
buscamos salir del golpe
maquillando lo mejor posible la cara
de nuestros padres.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012
en el recodo de la noche.
Arriba de la biblioteca
hay una estatuita de yeso
de buda.
¿Será posible un pequeño oriente
a escala
para nuestra herencia?
Hace calor y caminamos desnudos por el cuarto.
La cerveza está caliente.
Hijos beat de los 90
buscamos salir del golpe
maquillando lo mejor posible la cara
de nuestros padres.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012
Beirut
Me gustaba verla chupar la mitad de la ciruela.
Cerraba los labios
sobre la pulpa ensalivada
y sonreía.
La veía escupir
sentada
con las piernas abiertas
el carozo de la ciruela.
Como un contrapunto
a fuego lento,
una fuga
en la tarde
de verano.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012
Cerraba los labios
sobre la pulpa ensalivada
y sonreía.
La veía escupir
sentada
con las piernas abiertas
el carozo de la ciruela.
Como un contrapunto
a fuego lento,
una fuga
en la tarde
de verano.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012
En los 90
en la ex escuela Nacional
buscábamos tiempo libre
para leer a
espiar a la vecina
y masturbarnos en el baño
no había
mucho por hacer
era un complot
fumar un fa
escupir hacia arriba
y ver las estalactitas de moco
pendiendo del techo
entre tanto
nuestros padres
improvisaban
un baile barroco
disfrazados de adultos
jugaban
a la mamá y al papá
la ropa les quedaba grande
intentaban sonreír
y en ocasiones lo lograban
cuando se miraban al espejo
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción 2017.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción 2017.
domingo, 4 de noviembre de 2018
Cuando vamos por la ruta
y todavía faltan
cientos de kilómetros para llegar
yo empiezo a respirar
con largas bocanadas
y me gusta ese olor
que se mezcla con el de ella
mientras arma cigarrillos
con los pies sobre el tablero
y me convida
y lee los carteles verdes.
A veces
entreabre las piernas
come
una fruta
recién sacada de la heladera
del asiento de atrás
está descalza
hace calor
yo respiro
el olor de la fruta
y miro el horizonte
del otro lado del parabrisas.
Cuando vamos por la ruta
y escuchamos
Cold cold Ground
ella
con las piernas desparramadas
y con las palabras vueltas
hacia adentro
en esos momentos
la vida abre sus márgenes
y yo respiro
y ella
respira.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción 2017.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción 2017.


