El autito entra en una YPF
de plástico
mi viejo
la consiguió
usada
y a buen precio.
A un costado
la Barbie
con su nuevo
vestidito verde
se la chupa
sin ganas
a un muñequito musculoso.
No son
una pareja feliz
pero sobreviven
a su manera.
A unos metros
al lado de la pata de la cama
en una cárcel común
los soldaditos de plástico
esperan ser trasladados
a una celda
de presos políticos.
Jugamos.
El verdugo
saca la lupa del cajón
y busca
hasta encontrar
el ángulo exacto.
Poema de Una de cal, otra de Alberdi, Ed. Alción, 2017.
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