Me gustaba verla chupar la mitad de la ciruela.
Cerraba los labios
sobre la pulpa ensalivada
y sonreía.
La veía escupir
sentada
con las piernas abiertas
el carozo de la ciruela.
Como un contrapunto
a fuego lento,
una fuga
en la tarde
de verano.
Poema de Bonzo, Ed. Recovecos, 2012
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